Profesionales de los servicios sociales y técnicas de igualdad que prestan su servicio en las entidades locales exponen su visión acerca de la situación que ofrecen los servicios habilitados y experiencias efectivas contra la violencia de género en el Territorio Histórico de Bizkaia.
Begoña Fernández, técnica de igualdad del Ayuntamiento de Ermua, comparte con el Boletín OVGB su punto de vista.
A tenor de su experiencia como técnica de igualdad, ¿qué iniciativas de las que conoce o tiene noticia destacaría por su eficacia en materia de violencia contra las mujeres?
Destacaría, en primer lugar, las que se desarrollan en un nivel preventivo, por lo que el trabajo en el ámbito educativo me parece primordial, con programas específicos para la igualdad dirigidos a niñas, niños y a jóvenes. Y subrayo que deben ser específicos contra la violencia hacia las mujeres. Hoy en día se realizan grandes esfuerzos desde algunos organismos e instituciones en este terreno, con una gran inversión de recursos, materiales y humanos, programas interesantes que se desarrollan aquí y allá, y que se deberían evaluar y, en su caso, integrar en todos los centros educativos, porque en breve se verían los resultados de esta inversión.
Por otra parte, no querría dejar de mencionar las iniciativas que se dirigen más a la atención a las mujeres que ya han vivido violencia por parte de sus parejas, maridos... Y en ese sentido, las experiencias desde su empoderamiento me parecen eficaces e interesantes.
¿En qué áreas de atención a esta problemática estima que se deben reforzar los esfuerzos públicos para combatir esta vulneración de derechos?
Es una respuesta rápida: recursos y coordinación.
Es imprescindible contar con recursos humanos especializados, es decir, sensibles y formados, en todos los ámbitos desde los que se ha de intervenir: sanitario, social, judicial, policial...
También con recursos materiales y servicios que, además, atiendan esta problemática teniendo en cuenta la diversidad de las mujeres que la sufren (y sus situaciones diversas). Por desgracia, hay mucho de “café para todas”.
Y finalmente, la coordinación, que sigue siendo una asignatura pendiente.
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