Introducción
Cada
fin de semana, las carreteras y sendas vizcaínas se llenan de ciclistas
con maillots multicolores. Y es que en nuestro territorio existe una gran
afición al ciclismo deportivo. A pesar de ello, son pocas las personas
que utilizan la bicicleta en sus desplazamientos cotidianos. La imagen
habitual que tenemos de un ciclista es de un hombre vestido con maillot
y culotte, pedaleando en una bici de carreras o de monte, que apenas lleva
material para arreglar un pinchazo. Esta imagen dista mucho de la que
se observa en numerosas ciudades del norte de Europa donde gran parte
de la población (hombres y mujeres) pedalea para ir al trabajo,
a la escuela, a hacer recados o para pasear. En estos lugares se considera
la bicicleta como un vehículo más y como tal es respetado,
existen grandes aparcamientos para bicis, se pueden llevar éstas
en el transporte público... pero, sobre todo, hay algo que podemos
denominar la cultura de la bicicleta.
En Bizkaia aún nos falta bastante para poder hablar de ese concepto. Sin embargo, estamos dando pasos en esa dirección. Es verdad que hay pocas personas que disfrutan de las ventajas de la bicicleta utilizándola en sus desplazamientos diarios, pero no es menos cierto que cada vez vemos más ciclistas de este tipo.